Cómo llevar un diario del I Ching (con plantilla)
Actualizado el 24 de octubre de 2026
Un diario del I Ching es un registro escrito de cada tirada: la pregunta, la fecha, el hexagrama y sus líneas mutables, lo que entendiste en ese momento y lo que de verdad ocurrió. Llevarlo es, con diferencia, la forma más eficaz de mejorar leyendo el libro, porque te permite comparar tu interpretación con el modo en que se desarrolló la situación. Solo necesitas un cuaderno o un archivo de texto y unos minutos después de cada consulta.
Por qué poner las lecturas por escrito
El Gran Tratado (繫辭傳) describe dos maneras de convivir con el libro: 「君子居則觀其象而玩其辭,動則觀其變而玩其占」: en reposo, el noble contempla las imágenes y medita las palabras; en acción, observa los cambios y medita el oráculo. Un diario sirve para ambas. Cuando consultas, fija la pregunta y la respuesta antes de que la memoria empiece a ordenarlas a su gusto. Cuando no consultas, te da algo que «meditar»: tus propias lecturas pasadas, en tus propias situaciones.
Tiene tres ventajas prácticas:
- Honestidad. La memoria edita. Un mes después, la mayoría recuerda la lectura que encajó y olvida la que no. Una entrada con fecha no se puede retocar a posteriori.
- Mejores preguntas. Ver tus preguntas en fila muestra cuántas veces fueron vagas, dobles o en realidad sobre otra persona. Es el camino más rápido para hacer mejores preguntas.
- Un comentario personal. Con el tiempo reúnes tus propias notas sobre el hexagrama 29, Kan o el hexagrama 52, Gen: no lo que dice un traductor, sino cómo se vieron esas situaciones en tu vida.
Qué anotar
Escribe la entrada antes de consultar nada y complétala a medida que lees. Mantén siempre los mismos campos para poder comparar las entradas.
- Fecha y hora. Anota también lo que enmarca el momento: antes de una reunión, después de una discusión, de madrugada.
- La pregunta, palabra por palabra. Tal como la tenías en mente al consultar. Si la reformulaste a mitad de camino, escribe las dos versiones.
- Contexto en dos o tres frases. Qué está pasando, qué esperas, qué temes. Es la parte que más agradecerás después.
- Método. Monedas, tallos de milenrama o una tirada en línea. Si usas tres monedas, anota los seis números de abajo arriba (por ejemplo 7, 8, 9, 7, 8, 8), no solo el hexagrama. Los números son los datos en bruto.
- Hexagrama principal, líneas mutables, hexagrama de cambio. Número y nombre de cada uno, y qué líneas se movieron.
- Qué texto tomaste como respuesta. El Dictamen, una línea concreta, el hexagrama de cambio. Si sigues las reglas de Zhu Xi para varias líneas mutables, anota qué regla se aplicó (la guía de líneas mutables las expone).
- Tu lectura. Con tus palabras, en pocas frases: qué parece decir la tirada sobre la situación y sobre tu conducta en ella. Evita copiar la traducción; parafrasear te obliga a comprometerte con un sentido.
- Una acción o actitud. Qué piensas hacer de otra manera, si es que hay algo.
- Desenlace (se completa después). Deja espacio. Vuelve dentro de una semana, de un mes o cuando el asunto se resuelva, y escribe qué pasó y cómo ves ahora la lectura.
Una plantilla para copiar
Pega esto al principio de cada entrada:
- Fecha / hora:
- Pregunta (palabras exactas):
- Contexto:
- Método y valores de las líneas (de abajo arriba):
- Hexagrama principal y líneas mutables:
- Hexagrama de cambio:
- Texto que leí como respuesta:
- Mi lectura:
- Qué haré o tendré presente:
- Fecha de repaso:
- Desenlace y segunda mirada:
Un ejemplo rellenado (la situación es inventada): un martes por la noche después de hacer horas extra; la pregunta «¿Debo aceptar un tercer proyecto?»; contexto: ya hay dos proyectos, una jefa que lo pide, cansancio; las monedas dan 8, 8, 7, 8, 8, 7, es decir, el hexagrama 52, Gen sin líneas mutables; el texto tomado como respuesta es la Gran Imagen, 「兼山,艮;君子以思不出其位」, el noble no deja que sus pensamientos vayan más allá de su posición; la lectura: detenerse donde corresponde detenerse y hacer bien el trabajo que ya está entre manos; la acción: hablar con la jefa de la carga actual antes de decidir; repaso dentro de un mes.
Mantén el campo «Desenlace» honesto y breve. «No pasó gran cosa» es un desenlace válido; también lo es «Leí la línea 4 como si hablara de dinero y hablaba de orgullo».
Cómo repasarlo
Un diario solo te enseña si vuelves a leerlo. Una rutina ligera funciona mejor que una ambiciosa.
- Cuando un asunto se resuelva, vuelve a su entrada y completa el desenlace ese mismo día.
- Una vez al mes, lee de una sentada las entradas del mes. Anota qué lecturas interpretarías ahora de otra manera y por qué.
- Una o dos veces al año, busca patrones en muchas entradas: qué hexagramas se repiten, qué tipo de preguntas haces más, dónde tu primera interpretación tendía a ser demasiado optimista o demasiado sombría.
Al releer, vuelve también al texto original, no solo a tus notas. Una línea que en el momento parecía oscura a menudo se vuelve clara cuando sabes lo que vino después, y así es exactamente como los comentaristas clásicos fueron construyendo su comprensión: leyendo una situación junto a las palabras.
Lo que enseñan los patrones
Quienes llevan un diario suelen notar las mismas cosas.
- Tus hábitos de interpretación. Algunas personas leen sistemáticamente las advertencias como catástrofes; otras leen cada 吉 (buena fortuna) como una promesa. Ver diez entradas una junto a otra hace visible el sesgo.
- Qué tipo de respuesta da el libro. Describe situaciones y la conducta que les conviene mucho más a menudo de lo que nombra desenlaces. Un diario lo muestra enseguida, y por eso es un buen antídoto contra tratar el libro como una máquina de predicciones.
- Hexagramas recurrentes. Si la misma figura vuelve una y otra vez, el diario te permite comprobar si las situaciones se parecen de verdad antes de atribuirle un significado. Consulta cuando el mismo hexagrama sigue apareciendo.
- Con qué frecuencia consultas. Una página llena de tiradas sobre un mismo asunto en una sola semana ya es una señal. El Dictamen del hexagrama 4, Meng dice 「初筮告,再三瀆,瀆則不告」: la primera consulta informa; preguntar una y otra vez es importunar, y al que importuna no se le responde. El diario hace fácil detectar las preguntas repetidas (más en preguntar lo mismo dos veces y con qué frecuencia consultar).
Consejos prácticos
- Tenlo todo en un mismo sitio. Un solo cuaderno o un solo archivo es mejor que notas dispersas. Uses la herramienta que uses para consultar, vale la pena escribir una nota con tus propias palabras.
- Fecha el desenlace aparte de la entrada original, para saber siempre qué sabías y cuándo.
- Anota las lecturas que te parecieron equivocadas. Un año después suelen ser las entradas más instructivas.
- Mantenlo en privado. Las entradas son sinceras cuando nadie más va a leerlas, y la sinceridad es lo que las hace útiles.
Para tu próxima tirada
Antes de tu próxima consulta, abre una entrada nueva y escribe la fecha, la pregunta y el contexto. Haz la tirada, anota los valores de las líneas y luego lee el hexagrama principal, las líneas mutables y el hexagrama de cambio. Escribe tu lectura en tres frases y una acción prevista. Fija una fecha de repaso. Cuando llegue, lee la entrada y el texto original de nuevo, y escribe lo que ves ahora. Tras una docena de entradas leerás el libro con más firmeza, y de una manera más tuya.