TianEon
Aprender

I Ching o tarot: ¿en qué se diferencian y cuál te conviene?

Actualizado el 24 de octubre de 2026

El I Ching y el tarot son dos maneras de obtener al azar una respuesta simbólica, pero funcionan de forma muy distinta. El I Ching construye uno de 64 hexagramas, línea a línea, y te remite a un texto clásico fijo con siglos de comentarios; el tarot despliega varias de 78 cartas ilustradas en una tirada, y el significado sale sobre todo de sus imágenes y posiciones. A grandes rasgos: el I Ching es mejor para leer una sola situación y la conducta que pide; el tarot, para cartografiar a la vez muchos factores de una historia.

De dónde vienen

El I Ching es un clásico chino. Su núcleo, el Zhouyi (周易), suele fecharse en los Zhou occidentales, hace unos tres mil años, aunque la datación exacta se discute. Era un manual de adivinación con tallos de milenrama; en los siglos siguientes, una capa de comentarios, las Diez Alas, lo convirtió en un clásico filosófico. Desde entonces lo han estudiado, discutido y anotado eruditos como Wang Bi, Cheng Yi y Zhu Xi. Consulta la historia y las traducciones del I Ching.

El tarot nació en el norte de Italia en el siglo XV como baraja para un juego de cartas, los tarocchi. Su uso adivinatorio surgió mucho después, en la Francia de finales del siglo XVIII, y lo desarrollaron los ocultistas del siglo XIX. La baraja que la mayoría tiene en mente, la Rider–Waite–Smith, se publicó en 1909 con ilustraciones de Pamela Colman Smith. La tradición adivinatoria del tarot es, por tanto, joven, viva y plural: hay muchas barajas, escuelas y manuales.

Ninguna de las dos historias hace que uno sea «más válido» que el otro. Sí explica por qué se sienten distintos en las manos.

Estructura: 64 situaciones frente a 78 cartas

El I Ching tiene 64 hexagramas, cada uno una pila de seis líneas, enteras (yang) o partidas (yin). Cada hexagrama se forma con dos de los ocho trigramas: Cielo, Tierra, Trueno, Agua, Montaña, Viento, Fuego, Lago. Cada hexagrama tiene un nombre, un Dictamen (卦辭), una Imagen y seis textos de línea (爻辭): 384 textos de línea en total. Como cualquier línea puede ser «mutable», una tirada puede salir de 4.096 maneras distintas.

El tarot tiene 78 cartas: 22 Arcanos Mayores (el Loco, el Mago, la Torre, la Estrella…), que representan grandes temas, y 56 Arcanos Menores en cuatro palos —bastos, copas, espadas y oros—, cada uno con diez cartas numeradas y cuatro figuras. Muchos lectores también leen las cartas que salen boca abajo («invertidas») con un significado modificado.

Así, las unidades del I Ching son situaciones con estructura interna: trigrama inferior y superior, seis posiciones del principio al final. Las del tarot son imágenes y arquetipos que combina quien lee.

Cómo se obtiene la respuesta

I Ching: construyes un hexagrama de abajo arriba con tres monedas (consulta el método de las tres monedas), tallos de milenrama o un generador aleatorio como el nuestro. Cada línea sale como yin o yang, viejo o joven. Las líneas viejas son «mutables», y al invertirlas obtienes un segundo hexagrama, el hexagrama de cambio, que muestra hacia dónde se dirige la situación. Una tirada, una situación, más su dirección.

Tarot: barajas, sacas varias cartas y las colocas en una tirada, donde cada posición tiene un papel: pasado, presente y futuro en una tirada de tres cartas; el obstáculo, la influencia oculta o el resultado probable en otras más amplias como la Cruz Celta. La respuesta surge de la combinación.

El papel del texto

Esta es la mayor diferencia.

En el I Ching, el texto es la respuesta. Cuando obtienes el hexagrama 5, Xu (需, la espera), lees 有孚,光亨,貞吉,利涉大川, «hay sinceridad; éxito luminoso; la perseverancia trae buena fortuna; es propicio atravesar las grandes aguas», y después los textos de las líneas que se mueven. Las palabras son antiguas, compactas y a veces oscuras, pero son las mismas para todos, y puedes contrastarlas con Wang Bi, Zhu Xi, Legge o Wilhelm. Interpretar es un trabajo real, pero lo disciplina un texto compartido. Nuestra guía sobre cómo leer el I Ching lo explica paso a paso.

En el tarot, la imagen es la respuesta. No hay una escritura canónica detrás de las cartas; los significados salen del simbolismo de cada carta, de la tradición de la baraja y de la intuición de quien lee. Eso da al tarot una gran flexibilidad y lo hace vívido e inmediato, pero dos lectores pueden dar, con toda legitimidad, lecturas bastante distintas de la misma tirada.

Qué tipo de respuesta obtienes

Por estas diferencias, cada uno tiende a «hablar» de un modo distinto:

  • El I Ching habla de conducta. Sus veredictos —buena fortuna, desgracia, arrepentimiento, sin culpa— dependen de cómo actúes. Casi cada línea dice algo como espera, mantente firme, retírate, coopera. A menudo replantea la pregunta.
  • El tarot habla de fuerzas y de historia. Una tirada te muestra influencias, sentimientos y posibles desarrollos uno junto a otro. Es bueno para sacar a la luz lo que no habías puesto en palabras.
  • El I Ching es escueto; el tarot, visual. Si piensas con palabras y disfrutas de la lectura atenta, los hexagramas te recompensan. Si piensas con imágenes y te gusta asociar libremente, puede que el tarot te resulte más natural.

Cuál conviene a cada tipo de pregunta

Ninguno es mejor en general; responden a necesidades distintas.

El I Ching suele convenir para:

  • Una decisión o situación clara: «¿Qué debo entender sobre aceptar este puesto?».
  • Preguntas de momento y de actitud: cuándo avanzar y cuándo esperar (consulta las preguntas sobre el momento oportuno).
  • Quien quiere un texto estable al que volver y que estudiar durante años.

El tarot suele convenir para:

  • Situaciones complejas con muchas piezas en movimiento, cuando quieres ver los factores uno al lado del otro.
  • Explorar sentimientos y estados interiores a través de imágenes.
  • Quien disfruta del trabajo visual e intuitivo y de la variedad de barajas.

Los dos comparten los mismos límites. Ninguno es una prueba sólida de lo que va a ocurrir (¿es fiable el I Ching?), ambos funcionan mejor con preguntas abiertas y ninguno debe sustituir el consejo profesional en asuntos de salud, dinero o ley. Preguntar «¿sí o no?» resulta incómodo en los dos; consulta las preguntas de sí o no al I Ching.

¿Puedes usar los dos?

Mucha gente lo hace. Una pauta práctica es usar una tirada de tarot para cartografiar una situación y el I Ching para preguntar por la única decisión que está en su centro. Lo importante es no mezclarlos de un modo que te permita ir de compras en busca de la respuesta que prefieres. Elige un método por pregunta y toma en serio su respuesta.

Ponlo en práctica

Si llegas al I Ching desde el tarot, ajusta tres hábitos. Haz una pregunta, no varias. Lee el texto antes de fiarte de tu primera impresión sobre el nombre del hexagrama. Y mira las líneas mutables y el hexagrama de cambio como la «historia» que te daría una tirada de tarot: dónde estás, qué está girando, hacia dónde tiende. Luego haz una consulta y compara qué sensación te deja.